Su historia:

DATOS DE IDENTIFICACIÓN Y LEGALIZACIÓN DEL ESTABLECIMIENTO

DIRECCIÓN GENERAL DE CULTURA Y EDUCACIÓN

JEFATURA DE REGIÓN V

DISTRITO TRES DE FEBRERO – Bs. As.

JARDÍN DE INFANTES N° 913

NOMBRE: “LATINOAMÉRICA”

CATEGORÍA: Primera

CLASIFICACIÓN: R1 Clase 2  R 6379/86

DOMICILIO: Calles Barragán y Ricchieri s/n°.

BARRIO: Complejo Habitacional “Ejército de Los Andes” -  José Ingenieros.

LOCALIDAD: Ciudadela.

CÓDIGO POSTAL: 1702

TEL: 4488 –1180 /  4657 – 8058

FECHA DE CREACIÓN: 20 de marzo de 1979

RESOLUCIÓN MINISTERIAL N°: 000612

FECHA DE HABILITACIÓN: 23 de abril de 1979

FECHA DE COMIENZO DE CLASES: 23 de abril de 1979

TURNOS: Mañana - Tarde

DATOS CATASTRALES:

Ubicación:

Urbana

Fracción:

 V

Parcela:

1 C

Circunscripción:

 VI

Sección:

“B”

Propiedad Fiscal Provincial (En Comodato del Ministerio de Bienestar Social a la Direcc. Gral. de Esc. y Cult. – 1975)

SUPERFICIE TOTAL DEL TERRENO: 1612 m2 aprox.

SUPERFICIE TOTAL CUBIERTA: 1012 m2 (838,76 o 906,26 con casa caseros)

SUPERFICIE AIRE LIBRE: 600 m2 aprox.

DEPENDENCIAS:

Cantidad de salas: 6 (seis)

Tres de 64 m2 de sup. aprox.

Tres de 44 m2 de sup. aprox.

Cantidad de aulas especiales: 2 (dos)

Biblioteca/Ludoteca/Video

(25 m2 de sup. aprox. )

Laboratorio de Informática

(22 m2 de sup. aprox.)

S.U.M. de aprox. 90 m2 de sup. aprox.

Sanitarios para niños:

Uno para niñas con 6 servicios

(10 m2 de sup. total aprox.)

Uno para niños con 6 servicios

(10 m2 de sup. total aprox.)

Sanitarios para docentes: Dos dependencias (3,50 y 3 m2 aprox.)

Sanitarios de uso compartido: Uno, en Sala de Informática (3 m2 de sup. aprox.)

Dirección (de 24 m2 de sup. aprox)

Secretaría, con baño para personal interno (de 4 m2 de sup. aprox.)

Preceptoría (de 44 m2 de sup. aprox.)

Depósito de materiales preceptoría (de 8 m2 de sup. aprox.)

Sala de Música (de 64 m2 de sup. aprox.)

Cocina (de 25 m2 de sup. aprox.)
Despensa (de 12 m2 de sup. aprox.)

Pañol (de 3 m2 de sup. aprox.)

Sala de mantenimiento (de 3 m2 de sup. aprox.)

Hall interno (de 70 m2 de sup. aprox.)

Pasillo interno (de 97 m2 de sup. aprox.)

El Jardín de Infantes Nº 913 “LATINOAMÉRICA” desde los primeros años de su creación fue creciendo y consolidado el prestigio del Jardín como ORGANIZACIÓN EDUCATIVA representativa del barrio circundante.

De este modo, su Comunidad Educativa los fue reconociendo como una Institución sumamente querida.

         Hugo, un viejo vecino del Jardín, fundamenta esta afirmación diciendo que entre los “códigos”  de la Comunidad existen valores fundamentales, y son éstos en este orden:

(Resulta muy significativo que en estos tres itemes no figura la palabra FAMILIA)

        El Jardín de Infantes, entonces, ofrece para los niños del barrio, la seguridad, el afecto y los cuidados tan caros a los sentimientos de sus progenitores; y es quien se ocupa de ellos en esta etapa tan importante como es la de los primeros años de vida.

El Jardín es el entorno confiable, donde se custodia el bien más preciado – los niños -

No es casual tampoco, que a metros del Jardín esté - y casi sin sufrir muestras de deterioro - el monumento a “La Madre”.

           Mucho hay por aprender de esta Comunidad tan variada como particular, donde hasta la presencia de perros en todos lados es una característica permanente.

Muchas son las diferentes culturas que se mezclan y pugnan entre sí: paraguayos, peruanos, bolivianos, uruguayos, chilenos, argentinos del norte y del litoral.

Existe entre ellos discriminación; no es lo mismo ser “bolita” que “paragua”.

           Nuestra intención es bregar hacia la búsqueda de una identidad colectiva.

           El Jardín de Infantes N° 913 “Latinoamérica” del “Fuerte Apache” - como tan peyorativamente fue bautizado y masificado a través del Gobierno y los medios de prensa el barrio del Jardín – se constituye como un “BUEN LUGAR” para generar un debate, en un intento por revertir los negativos efectos que lo acusan como uno de los barrios más conflictivos y delictivos del conurbano bonaerense, demostrando que en él también y sobre todo, viven y sueñan miles de hombres y mujeres de bien.

El Jardín de Infantes Nº 913 “Latinoamérica” debe entonces, a partir de ésta lectura crítica de la realidad, contribuir a través de su obra, en está misión colectiva.

          Una comunidad es producto de un grupo de personas que comparten un espacio común, una historia, y una similar expresión cultural. Una comunidad se reconoce a sí misma y es reconocida por otros.

          Es este un barrio pobre con infraestructura inadecuada, cuyo nombre popular duele a todos los que el él viven o trabajan, que conocen la riqueza de sus tradiciones y construcciones simbólicas, un barrio abigarrado y heterogéneo en sus músicas, sus preferencias, sus vestimentas, sus historias. Con conflictos internos que enmascaran las contradicciones fundamentales, conflictos étnicos, de género o credos.

          Sus tierras servían historicamente como “campo de maniobras” y “polvorín” de los Cuarteles de Ciudadela, distantes a unas ocho cuadras y actualmente casi desactivados.

Inicialmente iba a ser construído allí un barrio para militares, pero finalmente primero el Banco Hipotecario Nacional y más tarde el Fo.Na.Vi de la Pcia. de Bs. As. conciben y realizan el Complejo Habitacional Ejército de Los Andes destinado a la erradicación de villas de emergencia (principalmente la Villa “Padre Mugica” de Retiro).

Los edificios se inauguran oficialmente entre el 20 y 25 de mayo de 1973 cuando aun gobernaba Lanusse.

Suman unos 4020 viviendas, que albergan entre 80.000 y 90.000 personas, distribuidos en una superficie de 40 hectáreas (unas 35 manzanas)

            El barrio cuenta con torres de 12 pisos agrupadas en los llamados nudos. De éstos salen largos apéndices de 3 pisos a los que se denominan tiras. El resto de las construcciones son tambien de tres plantas pero independientes de aquellos y conocidos como monoblocks. También hay en este predio una gran villa miseria la “Villa Matienzo”

            Aquí la POBREZA es una amenaza en sí misma.

Si bien no es cierto que existe una correlación entre pobreza y delincuencia, también es cierto que la pobreza masiva crea condiciones para inducir a algunos pobres a la delincuencia. (Se ha demostrado en varios estudios que las conductas agresivas no surgen de la frustración social, sino que de la socialización y del aprendizaje de los actores).

La delincuencia es también parte de esta sociedad y comunidad, la cual al experimentar inseguridad es impotente para protegerse a sí misma.

          Delincuencia que actualmente se agrupa en forma de “bandas”.

Las bandas de adolescentes delincuentes se socializan a su manera, en contra de la sociedad pero, al mismo tiempo, éstos resultan obligados, para escapar de ella, a tomar consciencia de las reglas y formas sociales (códigos). La evolución de esas bandas dependerá de su integración progresiva a la sociedad o bien de la formación de un espacio aislado cada vez más cerrado.

La socióloga María del Carmen Feijóo, arriesga una hipótesis que intenta comprender el nuevo fenómeno de las bandas en el barrio: “Yo creo que, ante la ausencia de una autoridad legítima – la policía, la justicia -, estas bandas terminan funcionando como protectoras de su comunidad. Si bien la pelea entre estas bandas se da en un contexto general de pobreza, es muy peligreoso que se instale en la opinión pública la sensación de que todos los pobres son potenciales delincuentes. A mí me parece que estos delincuentes que defienden a sus comunidades, no hacen otra cosa que justicia por mano propia”.

En el Barrio Ejército de Los Andes no se ha considerado seriamente la variable seguridad, siendo común la conformación arquitectónica de tramas laberínticas, la distribución de fachadas continuas sin control visual de la calle o de entornos inmediatos, circulaciones públicas de acceso o salida de los conjuntos a través de sitios deteriorados, la existencia de pasajes con escasa visibilidad, etc.

         Solo aluden a algún tipo de control los colores chillones con los cuales se pintó sus edificios – creemos que para ser vistos fácilmente por los helicópteros policiales...

Este fenómeno produce un repliegue de la vida social hacia el mundo privado, inhabilitando a la población en su capacidad de apropiarse de los espacios públicos intervenirlos y controlarlos.

           Una ciudad que crece como la del Jardín, y asimila en pocos años grupos de diversos orígenes si no logra crear nuevos puestos de trabajos y servicios adecuados, se enfrenta a una crisis de integración.

Y uno de los síntomas de esto entonces es el incremento de la delincuencia.

Y con ella, el tráfico de drogas, que permite la existencia de mafias con poder financiero y, por ende, una influencia considerable que ejercen, ya sea a través de la corrupción, de la amenaza o de la extensión de su comercio en todos los sectores sociales.

Este es un factor que debilita los controles sociales y dinamiza la delincuencia.

El segundo factor, se relaciona con la evolución del mercado del trabajo.

La limitación de las ofertas de trabajo conduce a la generación paralela de un mercado de la informalidad (cartoneros, pequeños cuentapropistas, “Planes Bonaeresnse” y“Jefes de Hogar”, desocupados o sub-ocupados). La discriminación que viven a diario quienes salen del barrio en busca de trabajo, y confiesan vivir allí, es un hecho cotidiano.

Por último la escasa o nula presencia de los partidos políticos y/o sindicatos en el barrio, cuyas organizaciones a veces constituyen escuelas de formación de los trabajadores y de sus familias.

El rol educativo tampoco lo alcanzan a cumplir las escuelas del barrio, ya sea por el bajo nivel de calificación que tienen, o por el pronunciado ausentismo y desgranamiento escolar.

Nuestra misión desde el Jardín es revertir esta mirada apocalíptica antes señalada.

            En este contexto se verifica una tendencia al repliegue sobre la familia como último recurso protector y a un comportamiento social individualista.

Una serie de procesos favorecen el desapego de las familias para con el espacio público de su hábitat residencial.

Uno de ellos es que los conjuntos habitacionales – como el del Jardín,  producto de una política social de vivienda impulsados por distintos gobiernos - nacen desarraigados, ya sea por su alejamiento frecuente de la trama urbana, o por la carencia de espacios de encuentro que permitan la socialización necesaria para que surjan sentimientos de comunidad.

         Pero el factor más decisivo es que la seguridad queda definida normalmente en forma externa.

Los programas de vivienda social como el “Complejo Habitacional Ejército de Los Andes”, reconocen sólo la propiedad de la vivienda y el sitio, definiendo o indefiniendo al espacio público como propiedad de nadie y atribuyéndole en la práctica su resguardo al Estado.

El papel de la comunidad es crucial para combatir la delincuencia y para convertir la ciudad en un lugar seguro.

Sólo una comunidad que ejerce efectivo control sobre su espacio -tanto privado como público-, que está en definitiva, habilitada, es capaz de adoptar medidas eficientes frente al fenómeno delictivo.

Aunque si bien, el rol de la comunidad es central, necesita también del complemento de las otras medidas, económicas, policiales y judiciales y éstas lamentablemente, exceden los alcances del Jardín.

MATRÍCULA: Composición - Comunidades de origen en la misma

          El nivel sociocultural es variado. Este barrio congrega gente de diversas provincias y países de Latinoamérica, de diferentes religiones y cultos, acoge variadas formas de ganarse la vida.

La población inicialmente se fue conformando por bolivianos, paraguayos, peruanos, chilenos y argentinos del N.O.A.

Más tarde, con las inundaciones del litoral, llegaron entrerrianos, correntinos, algunos brasileros y una Comunidad Toba del Chaco.

La mixtura de culturas finalizó con la radicación en el barrio de coreanos y algunos chinos (quienes, junto a la Comunidad Toba, actualmente ya no habitan más la zona).

La llegada de esta última tanda de habitantes genera dos conflictos significativos entre la población que ya estaba afincada:

1 – Quizás unidos por una identidad común, rechazan la presencia de ciudadanos de origen oriental; prueba de ello es que la misma época coincide con la elección del nombre del Jardín “LATINOAMÉRICA”.

2 – La ocupación de locales efectuada por familias de la Comunidad Toba no fue bienvenida. Se los acusaba de ser “peligrosos, vagos y drogadictos”, Algunos artículos periodísticos dan cuenta de éstos hechos. La Comunidad Toba acabó yéndose del barrio a la localidad de Derqui.

Actualmente hay un tercer conflicto que creemos, tiene especiales características  otra vez vinculadas a las discrimincación interna de grupos poderosos hacia otros que no lo son.

Diariamente recibimos información referida a familias de origen boliviano que, viviendo en la “Villa Matienzo” o en diferentes edificios, son desalojadas violentamente de sus domicilios, echadas literalmente a la calle junto a sus hijos menores y sus escasas pertenencias, por las bandas delictivas de jóvenes que operan en la zona; quienes a la vez, ubican allí nuevos habitantes, recibiendo direro a cambio.

Este “mercado inmobiliario interno” no solo  opera a la luz del día y con total impunidad, sino que tiene en vilo la vida de muchas familias de chicos del Jardín (no sabiendo si al día siguiente amanecerán en el barrio o en la calle...)

            Existen estrategias de supervivencia a veces milagrosas, que incluyen vínculos formales de dependencia, lazos informales, divisiones del trabajo en la familia, sobre todo entre las mujeres, para recorrerse todo el circuito de asistencia: la Iglesia, Cáritas, las escuelas con sus Servicios Alimentarios y la leche para los chicos del “Plan Vida”.

            Muchos padres son asalariados, con oficios varios, desocupados o subocupados, trabajadores en negro; otros, los menos, son empleados públicos, de empresas de limpieza, trabajadores por cuenta propia, y la mayoría de madres son amas de casa.

            También hay soluciones de subsistencia mal vistas por un sistema que obliga a elegirlas: mecheras, pequeños comerciantes de drogas, prostitución, entre otras.

La matrícula es de aproximadamente 360 chicos, que se distribuyen en doce secciones: la mayoría puras y dos integradas, de 3,4 y 5 años.

Para atender medianamente las Necesidades Básicas Insatisfechas, el Jardín recibe de la Dirección General de Cultura y Educación,  el Servicio Alimentario de Merienda Reforzada y la leche del “Plan Vida”.

Desde el 14 de noviembre de 2003, efectivos de la Gendarmería Nacional velan las 24 hs. por la tranquilidad y seguridad de los habitantes del barrio.

La presencia de la Gendarmería favoreció a que los habitantes y las organizaciones intermedias del Complejo Habitacional Ejército de Los Andes, comiencen a trabajar mancomunadas en una Asamblea Barrial mediante la cual, se efectuan las denuncias y reclamos de tantas cuestiones olvidadas y postergadas por diversos gobernantes a lo largo de sus más de 31 años de vida.

El Jardín a recibido a lo largo del tiempo que Gendarmería se encuentra a cargo del Operativo Seguridad, innumerables demostraciones de desinteresada colaboración. (ver sección Álbum de fotos)

 HISTORIA INSTITUCIONAL:

   La relación de la institución con la comunidad fue y continúa siendo muy buena, asimismo lo es con otras organizaciones: Consejo Escolar, de la Secretaría de Inspección, la Municipalidad a través de la Delegación Municipal, la Sala Materno – Infantil, el C.E.C., la Casa Peronista del Senador Provincial Torres, del Diputado Nacional L. Pepe, etc.

   Actualmente el Jardín participa activamente en la Asamblea del Barrio, especialmente en la Sub Comisión de Educación, Salus, Cultura,  Deportes y afines.

    La Comunidad Educativa del Jardín, está también integrada su Asociación Cooperadora, organismo del que se detallará más adelante.

    Un importante número del personal docente y auxiliar es titular y  posee estabilidad en sus cargos (promedio 15 años aprox.); el Equipo Directivo Titular se completó finalmente con la inclusión en la POF de la primer Vice Directora y la segunda Directora el 25 de octubre del año 2002.

    Por esta razón, desde hace unos años, esos roles fueron desempeñados por suplentes, provenientes de la misma institución y de otras, que accedieron a los cargos rindiendo concursos para cobertura de cargos directivos transitorios, con estabilidad relativa en su funciones.

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